sábado, 20 de abril de 2013

MIURA. El Territorio del Miedo

Hacía ya varios años, que viajando desde Osuna a Cazalla de la Sierra, había pasado junto a la finca Zahariche donde pastan los imponentes toros de la Ganadería de Miura.

Puerta de entrada a la finca Zahariche

Aquel día, la premura de mi viaje, hizo que no me pudiera detener en la entrada de la finca, para hacer una fotografía de la famosa cancela. Desde entonces, una idea había rondado siempre mi cabeza, visitar la ganadería y quién sabe... presenciar un embarque de toros si fuese posible.

Es conocido por el mundo taurino, que la familia Miura, suele permitir el acceso de algunas personas, a los embarques de sus toros cuando éstos van a ser trasladados a las plazas. Estábamos en plena Feria de Abril sevillana y yo sabía que éste año, los toros de Miura se lidiaban el Domingo de Feria, por lo que el embarque sería el día anterior, sábado, así que no me lo pensé ni un segundo más y me preparé la ruta que debía llevarme hasta... "El Territorio del Miedo".

Planos ruta ida y vuelta

Perfiles de elevación ida y vuelta

Para la ida he elegido una ruta rápida y directa, pasando por Córdoba y de allí directo a Lora del Río, localidad en la que se encuentra la finca Zahariche.

Como no sabía la hora a la que iba ser el embarque de los toros, he decidido salir temprano, demasiado diría yo, tanto que poco después de las 09:30 ya me encontraba en las puertas de Zahariche.

Al llegar a la finca, me encontré con la cancela cerrada, todo estaba en calma y sereno, aparentemente daba la sensación de que no había movimiento en la finca. En el cerrado más próximo a la carretera, se divisaban a lo lejos, siete toros echados en la tierra, posiblemente los que ese mismo día iban a embarcarse para la corrida de Sevilla.

Toros echados en el cerrado

Justo al otro lado de la carretera, en otro cerrado, se veían vacas y becerros pastando y un vaquero repasándolas como cada día. De repente, un vehículo que se acercaba por la carretera, hacía sonar el claxon repetidamente... era Don Eduardo Miura, que llegaba a la finca y no podía entrar porque mi moto obstaculizaba la puerta.

Foto ante la puerta de MIURA

Rápidamente fui a retirarla, y mientras él se bajaba del coche para abrir la cancela, me acerqué, le saludé amistosamente y le dí la mano, surgiendo un breve diálogo entre ambos, antes de que volviera a subirse a su coche:

- Buenos días Don Eduardo.
- Buenos días.
- ¿A qué hora es el embarque?
- ¿El embarque? Por la tarde.
- ¿Se podrá entrar a verlo?
- ¿Verlo? No, porque ya hay mucha gente y luego tanta gente es un estorbo. Además ahí no hay nada que ver.
- Es que vengo en moto desde muy lejos Don Eduardo.
- Aquí hay gente que viene hasta de Francia -y tras unos segundos en silencio- Tú si quieres ven, pero luego pasarán sólo los que puedan.
- Gracias Don Eduardo.

Enterado ya de que el embarque no era hasta la tarde, decidí volver a Lora del Río y buscar algún sitio donde aparcar la moto, comer (en este caso llevaba mi propia comida) y poder descansar hasta la tarde.

A la entrada de Lora del Río, en el cruce de las carreteras A-456 y SE-9028, podemos encontrarnos el antiguo puente de hierro sobre el río Guadalquivir.

Puente de Hierro sobre el Guadalquivir

El puente, tal y como reza en las placas que tiene en uno de los pilares, fue construido en el año 1928 por la Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera de Asturias, siendo restaurado posteriormente en el año 2002 por la Escuela Taller Puente de Hierro. Actualmente el puente está cortado al tráfico rodado de vehículos, permitiéndose sólo el acceso a bicicletas y peatones, sin embargo, yo decidí saltarme la prohibición y pasar sobre él hasta el otro extremo.

Placas colocadas en uno de los pilares del Puente de Hierro

Casi al final del puente, había varios árboles que daban una estupenda sombra, por lo que me pareció el lugar idóneo para comer y descansar.

Puente de Hierro de Lora del Río

Sobre las 16:00 de la tarde, he vuelto a la finca. Ahora la cancela estaba abierta, por lo que directamente pasé para dentro, siguiendo a otro coche que también acababa de cruzarla. Al final del corto camino, se encuentra la cuadrada plaza de tientas y el embarcadero, y a unos cuantos de metros más allá, la casa cortijo de la familia Miura.

Conforme la hora se iba acercando, cada vez eran más los coches que llegaban, hasta el punto de que era tanta la gente que allí estábamos, que pensé que el ganadero nos iba a echar a todos; ahora entendía las palabras que Don Eduardo Miura me había dicho por la mañana.

Al poco rato de estar allí, llegó el camión en el que iban a cargarse los toros y casi simultáneamente, desde la casa cortijo aparecieron a caballo los vaqueros, el mayoral y al frente de todos ellos, los dos ganaderos, los hermanos Eduardo y Antonio Miura.

Don Eduardo, se acercó a todos los que allí estábamos y montado sobre su caballo, señalando con la garrocha, fue eligiendo a los afortunados que tendrían la suerte de acceder a los corrales. El resto, entre los que me encontraba yo, tuvimos que ver el embarque desde el balcón de la plaza de tientas.

Cerrado con los siete toros para la corrida de Sevilla

Ciertamente, los siete toros que había visto por la mañana en el cerrado frente a la carretera, eran los que ahora se iban a embarcar para la corrida de Sevilla. Como ya es tradicional en la casa Miura, primero se embarcaron cuatro toros y después los tres restantes. Todo sucedió en poco más de media hora, con total calma, las puertas se abrían y cerraban para separar a los cabestros de los toros, hasta que éstos subían al camión.

Acabado todo el embarque, los ganaderos Antonio y Eduardo Miura, marcharon camino de la casa cortijo, satisfechos por el trabajo bien hecho.

Don Antonio Miura de vuelta a la casa cortijo

Don Edurado Miura de vuelta a la casa cortijo

La vuelta hasta Peñarroya decidí hacerla, en este caso, por la Sierra Norte de Sevilla, atravesando Constantina, San Nicolás del Puerto y Alanís.

Un alto en el camino. Sierra Norte de Sevilla

Sierra Norte de Sevilla

Por último, no quiero dejarme atrás una fotografía tomada a una de las puertas de la plaza de tientas de la finca Zahariche. En la parte superior de la misma, se halla un  retablo de la Virgen de la Esperanza Macarena, virgen a la que toda la familia Miura profesa gran devoción, no en vano, el padre de los actuales ganaderos, Don Eduardo Miura Fernández, llegó a ser Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena.

Puerta plaza de tientas.
Retablo Virgen de la Esperanza Macarena



No hay comentarios:

Publicar un comentario